El Plan de Juego

IV Domingo de Advenimiento: 12-18-16

La Paz Sea con Ustedes,

Hemos llegado al último domingo de Advenimiento, el comienzo de la última semana de preparación para la llegada del Señor en Navidad.  Hemos entrado en el drama de estas cuatro semanas y como cualquier buen drama, ha tenido sus momentos de misterio, dificultad y alegría.  Comenzamos esta temporada de Advenimiento con una lección sobre el conocimiento, se nos dijo que debemos estar de guardia para poder estar listos a responder a la invitación a tomar parte en lo que C. S. Lewis llamo una gran campaña de sabotaje ideada por nuestro Dios para rescatar al mundo de los poderes de la oscuridad y de la muerte (Mere Christianity, Harper Collins, 46).  En el segundo domingo de Advenimiento se nos dijo que debemos de cambiar nuestra mentalidad, i.e. que estábamos en necesidad de arrepentimiento a fin de que podamos ser capaces de seguir el plan del que había diseñado el plan para salvar al mundo.  Habiendo sido consientes de esta necesidad, entonces fuimos preparados para nuestro papel en esta gran campaña por los dones del Espíritu Santo, que nos habilitan a cultivar la virtud y así comportarnos de manera similar a nuestro líder.  El domingo pasado, fuimos exhortados a permanecer firmes en nuestros preparativos para participar en este gran plan, porque aunque las preparaciones que hacemos son difíciles, la alegría que tendremos a su cumplimiento superara con creces las dificultades que enfrentamos ahora, haciendo de ellos un feliz recordatorio de la energía que pusimos para que se llevara acabo.  Este fin de semana, como nos preparamos a darle la bienvenida a nuestro líder dentro de una semana, nos juntamos para una última reunión de equipo, por decirlo así, para ser asombrados por el genio del plan de nuestro líder, y para que nuestra fe se profundice, sabiendo que nuestros papeles han sido bien pensados de antemano, y solo tenemos que ejecutarlos.

Algunos de los momentos mas memorables en la historia de deportes son las charlas de preparación que tienen lugar en el vestuario cuando los entrenadores les hablan a los jugadores para prepáralos para el gran juego.  Piensen aquí del discurso “Go, Go, Go,” pronunciado por Knute Rockne, o del discurso de Herb Brooks al equipo de Estados Unidos en 1980 (dramáticamente representado por Kurt Russell en la película “Miracle” de 2004).  Ambos hombres eran conocidos por ser algo como grandes showmen o estadistas, capaces de pintar un cuadro para sus jugadores detallando como sus preparaciones les han conseguido llegar hasta este momento en el tiempo, y les corresponde a ellos para aprovechar ese momento.  Kurt Russel comienza su representación del discurso de Herb Brooks diciendo “Gran momentos nacen de una gran oportunidad, y eso es lo que tiene aquí esta noche muchachos; eso es lo que han ganado aquí esta noche.”  Este es un mensaje que casi hace eco a Rockne diciéndole a sus jugadores al principio del discurso “Go, Go, Go,” “Estos son los compañeros que dicen que son bastante buenos, pero yo creo que nosotros somos mejor.  Yo creo que si nos ponemos a tono hasta un punto, y cuando estemos seguros de eso, los resultados se harán cargo de si mismos.”  Luego les dicen a sus jugadores que su preparación les permitirá alcanzar la victoria y que si juegan su papel tendrán éxito.  Rockne les recuerda a sus hombres que “el éxito de cualquier equipo, muchachos se basa en trabajar juntos, así como lo han hecho todo el año–; ¡sacrificio; sacrificio desinteresado!” y Brooks le reasegura a su equipo que “Esta noche somos el mejor equipo de hockey del mundo;” demostrando retóricamente esto diciéndoles “ustedes nacieron para ser jugadores de hockey, cada uno de ustedes, ¡y  ustedes fueron destinados para estar aquí esta noche!  Este es el tiempo de ustedes, el tiempo de ellos se acabo…este es el tiempo de ustedes!”  Rockne habla de una manera muy similar cuando les dice a sus jugadores “hoy es el día que vamos a ganar.  Ellos no nos pueden ganar y así es como va a ser—los primeros hombres del pelotón—entren allí y peleen, peleen, peleen, peleen, peleen! ¡Que dicen hombres!”  Ven, lo que estos líderes sabían era que si iban a llevar a sus equipos a la victoria, se les debe recordar a los jugadores que han sido preparados para este momento, porque solo con esta fe tendrían confianza para jugar a sus capacidades, y así poder apoderarse de la victoria.

Podríamos ver las lecturas que tenemos para hoy y vemos a Dios haciendo algo similar a través de sus mensajeros.  Por ejemplo, nuestra primera lectura del libro de Isaías toma lugar durante un periodo de crisis en la historia del pueblo de Israel.  El reino se había partido en dos después del reinado de Solomón; el reino del norte que se conoce como Israel y el reino del sur como Judá.  Divididos, los dos ahora buscan una posición favorable en el escenario internacional por separado como Asiria amenazaba con Hacerse cargo de todo la región.  Con el fin de defenderse de la invasión de Asiria, Israel formo una coalición con Aram, una coalición de la que Judá se negó a ser parte.  Debido a su rechazo, Israel y Aram habían puesto sus ojos en Judá, planeando a invadir y establecer un rey títere que se uniría a la coalición.  Este es el contexto de la conversación que vemos tomando lugar entre el rey Ahaz y Isaías hoy.  Isaías va con Ahaz para recordarle que Dios tiene la intención de proteger su plan para que un hijo de David reine en Jerusalén.  Sin embargo, Ahaz está poniendo su esperanza en su fidelidad a Asiria no en Dios para proteger a Israel.  Por esta razón cuando Isaías le pide que nombre un signo que Dios dará para tranquilizarlo, Ahaz responde que no tentara al Señor (Isaías 7.12).  Ahaz no está siendo piadoso sino que infiel y por eso Isaías responde “Oigan, herederos de David! ¿No les basta molestar a todos, que también quieren cansar a mi Dios? (Isaías 7.13).  Isaías le da un signo que será prueba de la presencia y fidelidad de Dios de todos modos diciendo “El Señor, pues, les dará esta señal: La virgen está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel” (Isaías 7.14).  Los estudiosos bíblicos se han dado cuenta que el texto aquí proclamando una concepción y nacimiento virgen ha sido alterado por los traductores Griegos con el fin de corresponder mas directamente con los eventos que rodean el nacimiento de Jesús, y que el hebreo original lee “mujer joven,” posiblemente indicando la esposa de Isaías.  Sin embargo, la Iglesia siempre ha leído el texto como tal profecía.

La profecía entonces toma una doble dimensión de algún tipo.  En primer lugar, es parte de su contexto histórico, y así, el profeta probablemente tenía el nacimiento de su propio hijo en mente.  Sin embargo, esto no niega la probabilidad que mientras el profeta tenía una cosa en mente, Dios tenía algo mucho mas involucrado en la mente, i.e. que estas palabras son en realidad predictores de lo que ocurriría unos 700 años después, el nacimiento de su Hijo, Jesucristo, nacido de la Virgen María.  Es precisamente este plan de Dios que vemos que el ángel le revela a José en nuestro Evangelio para hora de Mateo.  Como el texto nos dice, al enterarse que María estaba con niño, José estaba preocupado por lo que debería hacer.  El sabia que el niño no era de él, sin embargo, se nos dice que porque José era un hombre justo, no quiso exponer a María a la humillación pública, y así, decidió divorciarse silenciosamente (Mateo 1.19).  ¡Qué diferencia de lo que podríamos esperar de los hombres y las mujeres de hoy!  Perjudicados por su cónyuge, (y José no tenía razón para creer que nada menos hubiera sucedido) muchos hoy en día están felices de arrastrar sus nombres por el lodo creyendo que de alguna manera difamando a alguien mantienen su dignidad.  Sin embargo, como un hombre justo, José trato de desempeñar su papel en el mundo de Dios, y porque pensó con la mente de Dios, se dio cuenta que exponer a María solo aumentaría la vergüenza de ambos; de José por haber sido agraviado, y de María como la malhechora.  Es precisamente porque José ya buscaba a hacer la voluntad de Dios en esta situación, i.e. buscando actuar por amor, que está listo y dispuesto a escuchar el mensaje de Dios que le mando a través de un ángel.  Y así, al oír que Dios había diseñado un plan en el cual le pedía a José que desempeñara un papel, acepto fácilmente su papel (Mateo 1.24).

Que Dios tiene un plan que tuvo su momento crítico en la Encamación, muerte y Resurrección de su Hijo, Jesucristo, era una idea importante para los padres de la Iglesia.  Para varios, este entendimiento se expresa en términos de lo que ellos llaman la “economía de la salvación,” la palabra “economía” aquí se toma del Griego “oikonomia” que significa el manejo del hogar.  Así, cuando los pensadores como Ireneo de Lyon, Cirilo de Alexandria o Máximo el Confesor hablan de la economía de salvación, tienen en mente el manejo de Dios de su obra, i.e. de la creación, y como el pone todo en orden para desempeñar su papel apropiado.  Por lo tanto, Ireneo escribe que aunque a Dios no le falta nada, dándose cuenta que la creación no podía existir salvo en comunión con él, ‘dibujo, como un arquitecto, el plan de la salvación…(Contra las herejías, Libro 4, capitulo 14.2).  Además, estos pensadores querían asegurar a sus oyentes que aunque Dios había ejecutado el plan de la salvación en el Hijo, deben desempeñar su papel para que el plan continúe trabajando dentro de la historia.  Cirilo, también llamando a Dios un arquitecto, escribe que es imperativo creer en la Encarnación del Hijo “si debemos de continuar por el camino real’ (Sobre la Unidad de Cristo), un camino que el Hijo ha pavimentado para nosotros y que solo conduce a un lugar, unidad con él.

Amigos míos, este fin de semana Dios nos recuerda que el tiene un plan para la salvación del mundo, un plan que sigue siendo llevado a cabo por Cristo en nuestro tiempo y lugar a través de la Iglesia, Su Cuerpo.  Y así como todos los miembros de un cuerpo deben actuar como un equipo para llevar a cabo el plan de la mente, (la cabeza), nosotros también debemos desempeñar nuestro papel para que todos los que nos rodean tengan la plenitud de la vida, i.e. en la unidad amorosa con nuestro Creador.  Entonces, ¡¿Qué dicen familia?!  Dios nos ha estado preparando para desempeñar nuestro papel en la economía de la salvación durante las últimas cuatro semanas y el tiempo de dedicarnos totalmente es ahora, el tiempo de aprovechar el momento es ahora, el tiempo de experimentar la vida al máximo es ahora!  La próxima semana celebramos la plenitud del tiempo, el tiempo en que nuestro Dios se hizo hombre, ‘Tomando todo lo que era nuestro para él, para que nosotros pudiéramos obtener todo lo que era de el’ (Sobre la Unidad de Cristo).  Nuestro Dios tiene su plan de juego, y viene a darnos la oportunidad de participar en él.  El tiempo del mundo ha terminado, ahora es tu tiempo, el tiempo para dar todo lo que tienes al Amor que viene a encontrarte trayendo consigo la plenitud de la vida, a si mismo, como tu regalo de victoria!

Su sirviente en Cristo,

Tony

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